Donde estén 2 o más reunidos en Mi Nombre, ahí estaré Yo

VIERNES 3 DE NOVIEMBRE DE 2017 REVELACION DE PARTE DE DIOS.
Dios me mostró un sacerdote de Cristo, de cabellos canos, como de 70 años. Él estaba vestido con una túnica larga y colorida, con colores blanco, verde y rojo, que le llegaba hasta sus pies, y le pregunté: "¿Por qué el tabernáculo, en el que estaba él, era de un solo escenario? ¿Y no hay más que sus paredes, cortinas, muy parecidas a la iglesia donde me c
ongrego? (Iglesia Paz de Cristo, de San Pablo de Portovejo). Porque mi iglesia donde me congrego es tripartita. Él me dijo: "Creen en el Dios Padre, Dios Hijo y Espíritu Santo." Y la iglesia, el lugar santo, está muy adornado, para la gloria de Dios, están los instrumentos de la iglesia. Hay tres sillas, señalando la comunión que tenemos con el Dios Padre, Dios Hijo, y Espíritu Santo. Hay un arca del Pacto de Dios. Floreros.

Después una Voz al fondo, en el sueño, era la Voz de Cristo Jesús, me reveló que en los postreros días, los días de tribulación que vienen sobre el mundo, ya no habrá nada de aquello, "ya que donde estén 2 o más reunidos en Mi Nombre, ahí estaré Yo", dice Jehová de los ejércitos. Y ahí me mostró tres personas, en una oscuridad inmensa, que estaban orando y orando, y aclamando al Rey de reyes y Señor de señores, luego, vi al costado del tabernáculo donde estaba el sacerdote, una cruz muy alta, en los cielos, y la misma Voz de Cristo, con Voz de Arcángel, me dijo: "El que crea en el sacrificio que hice Yo, Jehová de los ejércitos, para purificar Mi Iglesia, y limpiar al que cree, de todo pecado, será salvo. Sacrificio que hice por la humanidad, para que todo quien crea, e invoque el Santo Nombre de Cristo sea salvo." Y la cruz no tenía a nadie, Jesús fue crucificado, pero yaaa Jesús resucitó, y está reinando en los cielos.

Luego escuché el bramido del mar, pero fuerte y vi una playa amplia, como Crucita, de acá de Portoviejo, y una ola inmensa que cubría gran parte de la Tierra, y las personas corrían desesperadas, gritando y llorando, para poder salvarse, porque el mar estaba arrasando con las casas, y estaba en las calles, y el llanto era desgarrador de aquellas personas. Luego Dios me llevó a terrenos altos, como una loma, y había mucho lodo en la loma. Y yo llevaba una mujer bien embarazada de un lado, y del otro lado, a mi nuera Melisa, de un embrazo muy pequeño, aunque se me iba a la casa de sus padres, pero yo le insistía que siguiéramos juntas, y estuviera a mi lado. Luego Dios me mostró al mismo sacerdote, sosteniendo bebés con sus manos, presentándolos en aquel tabernáculo, a Cristo, y en ese mismo momento, juntamente estaban los padres, juntos con los padrinos del bebé. Y ahí desperté.

Jeremías 25:29-38. Todo sea como testimonio de Jehová de los ejércitos, la gloria y honra, sólo para ti, mi buen Jesús, sirviente inútil soy.